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Antonio y Juani son primos. Juegan en la calle de Palma Palmilla. Siempre están allí. Gritan, corren y se enfadan a veces. Juani es un chico sensible y tranquilo, siempre te mira con esos ojos llenos de sueños y Antonio es chillón, cariñoso, más bruto, te agarra del brazo y te arrastra de aquí para allá.

Un día que Juani no tenía zapatos, Antonio le dio unos suyos, ya no le quedaban bien, y estaban casi nuevos. Juani vive con su abuela. A Antonio le gustan los pájaros. Siempre quiere llevarme a casa de un vecino para ver una jaula que tiene llena de agapornis. Juani a veces, se peina de lado con el pelo ondulado. Antonio baila con Juani una especie de tango descontrolado, antes de eso habían estado saltando entre los coches e intentando meterse en la cancha a través de un agujero en la reja metálica que la encierra. La puerta estaba abierta.

Hace una semana hubo un tiroteo en Palma Palmilla.

Dicen que más de 25 balas. Dicen que fue de noche, cerca de esta plaza. Dicen también que fue un ajuste entre familias, asuntos del corazón, amores peligrosos. Hubo un destierro. Ningún herido. Todos piensan que es absurdo cruzarse el fuego, pero lo siguen haciendo, como si eso hiciera perdurar su orgullo y su sangre por los siglos de los siglos.

Juani y Antonio, no entienden nada, no les gusta pelear. Ellos sólo quieren jugar a bailar en una noche de verano.